
La música tiene un sonido para cada momento. Se deja usar, se deja llevar, se hace cómplice y confidente, se hace luna, se vuelve sol. La música es siempre buena, no hay música mala sino músicos imperfectos. Puedes tener canciones preferidas para cada rincón de tu vida, para cada uno de tus enredos. Puedes tener anclas que te devuelvan la magia en cada desenredo. De eso se trata esto, de cada viaje de ida y cada viaje de regreso.